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Yefri Peña: “Si estoy aquí es por algo, para llevar un mensaje a mi comunidad.”


En un país donde la expectativa de vida para las mujeres trans es de 35 años, Yefri Peña es una mujer desafiante que siempre ha hecho todo lo posible para apoyar a su comunidad. Lleva 10 años como activista y defensora de los derechos humanos, trabajando en diversos espacios como promotora de salud empoderando a otras mujeres trans y acogiendo solidariamente a sus compañeras, antes que existiera una Casa para Mujeres Trans.

Foto: Paula Virreira / Arte: Alexandra Torres

Ella sobrevivió dos intentos de asesinato en Ate Vitarte y uno de ellos se convirtió en un caso emblemático de la violencia transfóbica en el Perú. A pesar de la discriminación constante hacia ella y sus compañeras, siempre ha salido adelante con ganas de seguir empoderando a su comunidad ante la negligencia del Estado y una sociedad indiferente.

Ahora, se ha organizado junto a sus compañeras para crear la primera Casa para Mujeres Trans de Lima Este, donde se formarán nuevas líderes y se generará un espacio seguro donde podrán capacitarse, recibir consejería, realizarse pruebas rápidas de VIH y simplemente ser ellas mismas en comunidad y familia.

Nos reunimos con Yefri, directora de la Casa para Mujeres Trans de Lima Este, y su compañera e integrante del proyecto, Vania, para que nos cuenten más sobre esta iniciativa, el impacto que tendrá y por qué es importante que las apoyemos donando en bit.ly/CasaTransLimaEste.

¿Cómo nació el proyecto de Casa para Mujeres Trans de Lima Este?

Yefri: Esto fue un sueño compartido con Vania. Veníamos trabajando en el MCC [Mecanismo de Coordinación Comunitaria], viendo tantos casos de violencia como promotoras y me nacía esta idea de tanta discriminación, dentro de los hospitales hacia nosotras, las mujeres trans, que somos las más discriminadas, etiquetadas, dentro del ámbito público y privado. Algún día lo voy a hacer, quisiera tener una casa trans, quisiera hacer algo por estas chicas.

Vania: Varias chicas que no han tenido donde quedarse, ella las ha hospedado en su casa.

Yefri: Antes que me pase ese intento de asesinato, yo era una persona que me gustaba confiar en las amistades. Ejercía el trabajo sexual y muchas de estas chicas no tenían donde quedarse. Eran botadas de su casa, no las aceptaban. No les querían alquilar o les cobraban caro. A veces había trabajo, a veces no había trabajo, y cada vez que yo conversaba o yo tenía un dinero, les preguntaba “¿Ya te vas a tu casa?, ¿dónde te vas a quedar?”. Me respondían “Yo no sé hermana, no he hecho nada. Le debo al hotel.” Me daba una pena y les decía “vamos a mi casa esta noche”. Me decían “Tato, me quiero quedar en tu casa” y yo le ponía condiciones, no de cobrarle el alojamiento, sino un kilo de azúcar o arroz para el desayuno. A algunas les enseñé a empoderarse y hacerse responsables.

Cuando en el 2007 intentaron matarme, vivía con una compañera, Luna. Cuando me cortaron, ella fue la que vio mucho por mí, vio bastante por mí. También la finada Paloma, se enteraron y vinieron muchas. Hicieron una actividad para apoyarme.

Vania: Tanta era su responsabilidad que después de ser cortada, igual quería ir a trabajar.

Foto: Paula Virreira / Arte: Alexandra Torres

¿De qué manera influyeron tus experiencias personales en la creación de este proyecto?

Yefri: Toda la discriminación que sufrí en el hospital, con mi familia. Vi cómo las llamaban dentro del hospital, las llamaban con el nombre legal. Tanta indignación, tanta impotencia hizo que me empodere más de esto. Siempre tuve este sueño. Algún día. Fue un momento en el 2019 se me dio la locura, lo tenía pensado algún día, pero no sabía cómo planearlo, cómo organizarlo. Tantas cosas que me habían pasado dentro de mí misma, mi vida personal.

Fue en una conversación, que hablamos sobre la posibilidad de escribir un libro. Cuando nos sentamos a conversar sobre el libro salió el tema de hacer la casa trans. Hablé con amigas y de la nada comenzó a salir todo sin planearse. Un sueño y un juego a la vez. Veo que se está haciendo de poco a poco posible. Yo no quiero una casa para Yefri Peña, sino para todas estas chicas que lo necesitan.

Yo no quiero una casa para Yefri Peña, sino para todas estas chicas que lo necesitan.

¿Cuál es la misión y visión de la Casa para Mujeres Trans de Lima Este?

Vania: Nuestra misión es que las chicas se empoderen. Tenemos compañeras que son obstetras, algunas quieren ser profesionales, salir adelante, quieren estudiar. Tenemos la iniciativa de darles un empuje, para que lo sean. Muchas de las chicas cuando tienen “algo” las familias las aceptan.

Yefri: Lamentablemente, hay una realidad de todo esto. Yo, como mujer trans, pago mi dinero para estudiar y la pregunta es, acabando mis estudios universitarios, ¿me van a brindar el trabajo? De qué me sirve tener un cartón hoy en día si no me van a dar la oportunidad de trabajar. Yo soy consciente que hay muchas chicas estudiando. Cuando acaben… si hoy en día vemos muchas líderes que siguen luchando por el estigma, imagínate.

¿Por qué consideras que es importante contar con estos espacios?

Yefri: Quiero que sean empoderadas y que se formen nuevas líderes dentro de nuestra comunidad y sociedad. Ya muchas estamos cansadas del activismo, pero antes de retirarnos, queremos formar nuevas líderes. Si morimos y no hemos formado nada, en lugar de seguir avanzando, vamos a retroceder. Yo también quiero dejar algo para estas chicas más adelante. Queremos generar capacitaciones para que estas chicas se desenvuelvan dentro del espacio público y privado.

Quiero que sean empoderadas y que se formen nuevas líderes dentro de nuestra comunidad y sociedad.

¿De qué manera está presente la memoria de tus compañeras en este proyecto?

Yefri: Muchas de mis compañeras no han tenido la oportunidad tan solo de llegar al tratamiento de TARGA. Quien te habla es una de las sobrevivientes de mi grupo de mujeres trans. De mi grupo, la única sobreviviente soy yo. De diez personas de mi grupo, la única que vive soy yo. Muchas de ellas tenían el diagnóstico. Si estoy aquí es por algo, por llevar un mensaje a mi comunidad. En memoria de todas ellas. De estas compañeras que no llegaron a un tratamiento oportuno. Y tampoco tuvieron la oportunidad de capacitarse sobre el tema del VIH. O no llegaron a una oportunidad laboral que hoy muchas de nosotras tienen algo pequeño, pero ni siquiera pueden llevarse un sustento a la boca. Para algunas compañeras trans tener un pequeño sueldo y poder dejar las calles, es mucho.

Todo esto te empuja, hace que te empoderes más y seas más fuerte a todo lo que estás viviendo.

Si estoy aquí es por algo, para llevar un mensaje a mi comunidad. En memoria de todas ellas. De estas compañeras que no llegaron a un tratamiento oportuno.

¿Qué te gustaría decirle a todas las personas que podrían donar?

Yefri: Que esta ayuda va a servir mucho para todas nosotras. Cualquier donación es mucho porque va a servir para que estas mujeres sean capacitadas, sean las nuevas líderes. Esto va a cambiar la vida de muchas personas, de muchas mujeres trans.

 

Gracias al Centro Cultural España por brindarnos el espacio para realizar la entrevista, a Paula Virreira por tomar el registro fotográfico y a Alexandra Torres por el arte que sale en las fotos.